Párroco de Alepo: Los cristianos somos el objetivo de muchos ataques

 

Hace dos años, pidieron al padre Ibrahim Alsabagh que se trasladara a un destino de guerra, la martirizada ciudad siria de Alepo donde la vida bajo las bombas es cada vez más insoportable.

P. Ibrahim Alsabagh, Párroco San Francisco de Asís (Alepo): “Vemos edificios destruidos, casas destruidas o dañadas pero eso no es nada en comparación con lo que vemos a diario de personas destruidas por dentro a causa de esta guerra”.

Pese a los sufrimientos del día a día sin electricidad, agua o en el umbral de la pobreza y rodeados de violencia, el padre Alsabagh asegura que la guerra no ha podido con la fe de los cristianos de Alepo.

El trabajo constante de este sacerdote y sus iniciativas han mejorado la vida de los alepinos. Afirma que cosas tan sencillas como esta, un encuentro para niños o el reparto de comida para familias son potentes signos de esperanza.

P. Ibrahim Alsabagh, Párroco San Francisco de Asís (Alepo): “No estamos a la altura de la crisis pero como Iglesia intentamos dar una mano, dar lo mejor de nosotros mismos para ofrecer un alivio para aligerar la cruz de las personas”.

Donde había una comunidad de unos 300.000 cristianos se estima que solo quedan unos 30.000. Sufren la ferocidad de la guerra como el resto de los sirios, sin embargo, en muchas ocasiones han sido el objetivo de los ataques por el simple hecho de ser cristianos.

P. Ibrahim Alsabagh, Párroco San Francisco de Asís (Alepo):  “Cuando atacan una iglesia durante la misa dominical más concurrida, en el momento de la comunión, y bombardean la cúpula para hacer caer todo el techo y matar a centenares de personas, no es por casualidad. Hay ataques en los que sentimos que los cristianos somos el objetivo”.

En unos días el padre Alsabagh dejará Europa y volverá a Alepo, probablemente la ciudad más peligrosa del mundo. Sin embargo ni él ni otros muchos religiosos tienen intención de marcharse.

P. Ibrahim Alsabagh, Párroco San Francisco de Asís (Alepo):  “Es hermoso saber que el 99 por ciento de los sacerdotes católicos y de los ritos orientales se han quedado con su gente, con su grey, no la han abandonado. Y podrían haberse ido fuera”.

El padre Alsabagh pide oraciones por Siria y un compromiso de paz y diálogo a la Comunidad Internacional. Desea que nadie tenga que pasar por lo que están pasando los habitantes de Alepo, la que fuera en otro tiempo una joya de Siria.