Cristianos refugiados sirios: Lo que nos ha sucedido no ha dañado nuestra fe

“Cristianos y musulmanes vivíamos juntos antes de la guerra. No había problemas hasta que llegó el ISIS”.

Han escapado de la guerra, de los terroristas del ISIS y han malvivido durante medio año en Líbano. Casi les consiguen arrebatar todo, incluso la vida. Sin embargo, hay algo que no se han perdido en el camino.

Simon Alhabib, Refugiado sirio: “Nosotros, como cristianos, hemos vivido situaciones graves pero no han dañado nuestra fe. Siempre hemos sido fieles y lo seremos, pese a todo lo que hemos vivido. Sabemos que la auténtica religión no tiene que ver nada con lo que nos han hecho. Creemos que cada uno es libre de profesar su religión porque nuestra fe así nos lo indica: Debemos respetar a los demás”.

Simon Alhabib y su hermano Admon llegaron a Italia hace apenas un mes, gracias a los Corredores Humanitarios que puso en marcha la Comunidad de Sant’Egidio.

Viajaron hasta Líbano desde Siria en taxi, acompañados por su madre que tuvo que volver. Lograron huir de su ciudad cerca de la frontera, un enclave en el que cristianos y musulmanes convivían pacíficamente.

Admon Alhabib, Refugiado sirio: “Antes de la guerra no había problema entre cristianos y musulmanes. No había diferencias. Vivíamos muy bien pero cuando empezó la guerra y especialmente cuando llegó el ISIS empezaron los problemas para los cristianos”.

Simon Alhabib, Refugiado sirio: “Antes de la crisis no había ningún tipo de persecución pero con la guerra y la ocupación del ISIS llegaron los problemas. Tenemos amigos a los que han raptado”.

Uno de esos amigos es el padre Jacques Mourad al que los yihadistas secuestraron en la ciudad de Qaryatayn junto a decenas de cristianos. Una vez liberado, el sacerdote medió para que los dos hermanos puedan ahora disfrutar de una nueva vida en Italia.

Simon Alhabib, Refugiado sirio: “Con la llegada de los terroristas estuvimos huyendo de un sitio a otro. Cuando ISIS invadía una zona, huíamos. En Qaryatayn conocimos al padre Jacques Mourad que nos dijo que una comunidad en Italia nos podría ayudar a llegar hasta Europa”.

Tienen los sueños de cualquier joven de su edad. Quieren seguir estudiando, aprender italiano y tener una vida lo más normal posible hasta que llegue la paz a la Siria que recuerdan.

Admon Alhabib, Refugiado sirio: “Esperamos que llegue. Sería maravilloso. Quiero que Siria vuelva a ser lo que era. Para eso quiero estudiar aquí y volver a Siria para ayudar a reconstruir mi país”.

Mientras este deseo se hace realidad, los hermanos miran con nostalgia las fotos de su vida en aquel lugar donde, en otros tiempos, nadie perseguía a los cristianos por el mero hecho de serlo.