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Enviados del Papa a Alepo: Es impresionante la vivacidad de la comunidad cristiana

 

El cardenal Zenari y Giampietro Dal Toso viajaron a la ciudad siria pocas semanas después del cese de los combates.

Es la ayuda directa y tangible del Papa Francisco. Y es para cristianos y para musulmanes, para Alepo Este y para Alepo Oeste. En definitiva, para todos los que han sufrido la guerra. Monseñor Giampietro Dal Toso la ha llevado a Siria junto al nuncio en Damasco, el cardenal Zenari.

Mons. Giampietro Dal Toso, Secretario Delegado del Dicasterio para el Desarrollo:  “Hemos llevado una ayuda que ha sido destinada en parte a sostener familias cristianas, en parte, para poner en marcha un centro de asistencia humanitaria en Alepo Este donde el resultado de los bombardeos es muy visible, y por tanto, Caritas de Alepo ha comenzado un servicio de asistencia humanitaria para la población que consiste básicamente en la distribución de alimentos y prendas de vestir”.

Además de la ayuda material han llevado, sobre todo, el consuelo y la cercanía del Papa Francisco a la comunidad cristiana de Alepo, una ciudad que ha sufrido uno de los peores asedios de toda la contienda Siria.

Mons. Giampietro Dal Toso, Secretario Delegado del Dicasterio para el Desarrollo: “Lo que más me ha impresionado es la vivacidad de esta comunidad cristiana que ha sabido reaccionar en momentos difíciles y que ahora está volviendo a una vida bastante normal y lo está haciendo también con un espíritu de comunión”.

La delegación vaticana ha visitado la ciudad pocas semanas después del cese de los combates. Han sido cuatro largos años de bombas, precariedad y destrucción a muchos niveles.

Mons. Giampietro Dal Toso, Secretario Delegado del Dicasterio para el Desarrollo: “La reconstrucción no es solamente, me atrevo a decir, no es la reconstrucción de los edificios. Se trata de re-edificar a las personas. Hay una gran acción de reconstrucción de los espíritus”.

Precisamente en este campo, Monseñor Dal Toso está seguro de que la Iglesia puede jugar un importante papel, por ejemplo, a través de la educación.

Mons. Giampietro Dal Toso, Secretario Delegado del Dicasterio para el Desarrollo:  “Nuestras escuelas católicas en Oriente Medio son una fábrica de convivencia porque acuden a ellas cristianos y musulmanes. Son ya una fábrica de personalidad al servicio del bien común. Por tanto, en un país que tendrá que ser reconstruido desde los cimientos, se necesitará este tipo de contribución”.

Además de visitar refugiados, hospitales y a la comunidad cristiana, la delegación también mantuvo un encuentro con los líderes musulmanes de la ciudad. Reconstruir será una tarea de todos los sirios en la que el Papa Francisco, con estos gestos, también quiere estar presente.