La escuela que cura a los niños que huyen de la guerra en Siria

Una iniciativa en Líbano para formar a refugiados cristianos y musulmanes.

Todos estos niños pertenecen a familias de refugiados en El Líbano. Algunos llegaron hace un par de semanas, otros hace dos años huyendo de la guerra en Siria e Irak. Son cristianos y musulmanes, pero aprenden a convivir juntos en esta escuela especial.

Haber vivido la violencia, la falta de electricidad y alimentos o la persecución por motivos religiosos, deja heridas difíciles de curar.

Diana, Profesora voluntaria Fundación AVSI: “Los niños, en general, no son fáciles de manejar. Especialmente niños que han sufrido traumas emocionales. Son situaciones especiales. Tienes que tener mucho cuidado en cómo les hablas. Tienes que proporcionarles un entorno seguro. Ellos quieren sentirse amados, quieren sentirse protegidos, quieren sentirse seguros. Y pienso que aquí, en nuestro colegio, ese es el objetivo más importante: hacer que los niños se sientan seguros. Antes que cualquier otra cosa”.

Algunos de los pequeños, como Mohamad, casi adolescente, han pasado años con las escuelas cerradas en sus países de origen. Educarles, tras ese vacío en su vida, no es tarea sencilla.

Diana, Profesora voluntaria Fundación AVSI:  “Es difícil porque, ante todo, están aprendiendo cosas que deberían haber aprendido a una edad más temprana y están aprendiendo más tarde. Eso es lo más difícil. En segundo lugar, la disciplina. No son disciplinados. No conocen las reglas de una clase. Así que lo que hacemos es transmitirles las reglas desde el principio. Les decimos lo que pueden hacer y lo que no, los grupos de estudio, el aprendizaje interactivo… Intentamos hacerlo lo más interesante posible, intentando que ellos estén ansiosos por aprender”.

Afortunadamente, los frutos de la educación que transmiten en la escuela se aprecian a las pocas semanas.

Diana, Profesora voluntaria Fundación AVSI: “No quiero que empiecen aprendiendo, como quien dice, todas las letras y los números desde el principio, sino cosas simples como pedir permiso antes de hablar, por ejemplo, o escribir de forma adecuada y no garabatear el papel. Son grandes logros. Grandes. Y, sabes, semana a semana aprecio un gran cambio en los chicos”.

Esta iniciativa es una de las 20 escuelas que gestiona la Fundación AVSI en El Líbano, siguiendo la doctrina social de la Iglesia.

Jihane Rahal, Responsable de Comunicación de AVSI Líbano:  “Sencillamente el jugar entre ellos sin pegarse, sin discutir etcétera es algo, es un logro estupendo. El hecho de poder verlos jugar, como ahora, durante la actividad recreativa que tienen durante el descanso, digamos, tras una clase y otra, una lección y otra. Vienen aquí y juegan al balón, están juntos, hablan entre ellos. Intentamos transmitirles estos valores sencillos que les servirán para toda la vida”.

Más de 10.000 niños se benefician de estos centros formativos, que abren una puerta a la esperanza para los hijos de refugiados.