“Nunca he oído a un cristiano de Siria o Irak hablar de venganza, sino más bien de perdón”

SOS Chrétiens d’Orient trabaja en Oriente Medio para que los cristianos puedan permanecer en su tierra.

Hay personas que son incapaces de permanecer impasibles ante el sufrimiento de los demás, más todavía ante una de las peores limpiezas étnicas en lo que llevamos de siglo: La persecución a los cristianos de Oriente Medio.

Porque no podían quedarse con los brazos cruzados, un grupo de jóvenes franceses creó en 2013 SOS Chrétiens D’Orient, una asociación de ayuda humanitaria en el terreno.

Benjamin Blanchard, Fundador, SOS CHRÉTIENS D’ORIENT: “En ese momento, otoño de 2013, Francia quería bombardear Siria. Al mismo tiempo había muchos jóvenes que se iban a hacer la “yihad” a Siria e Irak en las filas del Daesh. Pensamos que era una pena que la imagen de Francia fuera, de un lado las bombas y del otro los yihadistas. Había además un pueblo cristiano, Maaloula, que fue tomado por AlQaeda y pensamos en viajar a Siria para celebrar la Navidad con quienes huyeron de Maaloula a Damasco. Y así nació la asociación”.

El ejercito sirio recuperó Maaloula en abril de 2014. Poco a poco muchos de los cristianos que huyeron regresaron allí y la ONG no les ha abandonado a su suerte. Así les está ayudando a reconstruir la ciudad.

“Participo en la reconstrucción de casas. Estos días estamos reconstruyendo la de Abu Tony”.

La mayoría de los miembros de esta asociación son jóvenes voluntarios como estos. SOS Chrétiens d’Orient cuenta con 4 misiones permanentes en Siria, Irak, Líbano y Jordania y otras tres que para acciones puntuales en Egipto, Palestina y Pakistán. Su experiencia les dice que, más que la muy necesaria ayuda material, para estos cristianos perseguidos hay algo más importante.

Benjamin Blanchard, Fundador, SOS CHRÉTIENS D’ORIENT: “Nos piden que no les olvidemos porque a veces se sienten completamente olvidados por Europa, por Occidente y por eso les hace mucho bien estar con gente que vive con ellos, que comparte el pan y el sufrimiento con ellos y también sus alegrías y su fe”.

Porque quieren, sobre todo, ayudar a los cristianos de Oriente Medio a permanecer en su tierra, la del propio Cristo. Por eso, realizan trabajos como estos… Limpian las pintadas del Daesh en las paredes de Qaraqosh, la ciudad cristiana iraquí que fue liberada hace apenas tres meses. O intentan llevar un poco de Navidad a un hospital infantil de Alepo. O reconstruyen una escuela.

También ayudan a los que se vieron obligados a huir. Así llevan alimentos a las familias refugiadas cristianas en el Líbano.

Han socorrido a unas 10.000 familias allí donde trabajan y, en todo este tiempo, jamás han oído a ninguna de estas víctimas hablar de venganza.

Benjamin Blanchard, Fundador, SOS CHRÉTIENS D’ORIENT: “En tres años no he escuchado nunca ni he sentido que nadie busque vengarse. Es algo increíble es muy impresionante para nosotros. Ellos tienen la fuerza y el apoyo en su fe. Hay muy pocas personas que han abandonado el cristianismo y que se han convertido. FLASH Nunca he sabido de nadie que albergue un espíritu de venganza. Al contrario, hablan de perdón, de reconciliación, de unidad nacional y eso es muy impresionante”.

Con más de 800 voluntarios en tres años y ayuda en 60 localidades, esta ONG quiere demostrar con hechos que el destino de estos cristianos perseguidos no les es ajeno.