Los cristianos en Siria dicen: “Finalmente Dios nos salvará”

Mons. Audo, obispo de Alepo, pide que Siria no se destruya porque es ejemplo de convivencia.

El mundo ya no recuerda cómo era Siria en tiempos de paz. No hay si quiera un acuerdo sobre el número de víctimas de una guerra que parece no tener fin. Tampoco se presta atención a los más de 5 millones de personas que se han visto obligadas a abandonar el país.

“No queremos dinero, queremos la paz. Este es nuestro drama. Sí sentimos el apoyo y sobre todo, la posición del Santo Padre, que habla de la muy amada Siria, de la paz, del comercio de armas y de una guerra mundial de forma muy valiente”.

Monseñor Antoine Audo es obispo de Alepo, la ciudad que durante 4 años ha estado partida en dos y ha sido el escenario de cruentos combates.

Ha permanecido allí sufriendo codo con codo junto a la población. Una labor que el propio Papa elogió hace unos meses durante este encuentro en Suecia por los 500 años de la Reforma Protestante.

“Es admirable también que tú, querido hermano Antoine, sigas trabajando en medio de tantos peligros para contarnos la dramática situación de los sirios”.

Cuando parece que se abren horizontes de paz en Siria, las nubes negras vuelven a oscurecer cualquier rayo de esperanza. Los años de guerra civil minan el espíritu de cualquier persona, también de los cristianos sirios.

“Hay dos actitudes. Unos dicen: “¿Dónde está Dios?, ¿dónde está la justicia?, ¿por cuánto tiempo seguirá callado?”. Es en realidad una actitud de fe, muy bíblica, sobre el sufrimiento. También está la actitud de los más mayores que dicen: “Finalmente Dios nos salvará””.

Pide que Siria no se destruya porque ha sido y es un ejemplo de convivencia entre cristianos y musulmanes, incluso con la presencia de los yihadistas del Daesh.

“Estos grupos armados extremistas son usados para destruir Siria. Les interesa que se vayan los cristianos porque los cristianos son un elemento de estabilidad y de unidad”.

El obispo católico caldeo de Alepo es también presidente de Caritas Siria. Visitó Roma para agradecer los esfuerzos humanitarios que, si bien son muchos, aún no son suficientes en comparación con la necesidad de un país destrozado por casi 7 años de guerra.