Paul Bhatti: “Perdonar a quienes mataron a mi hermano es una muestra de coraje”

El exministro de minorías describe en su libro “La voz de la Justicia” la persecución cristiana en Pakistán.

Uno de cada doce cristianos en el mundo es víctima de la violencia. Paul Bhatti vivió en primera persona las trágicas consecuencias de la persecución cristiana en 2011 cuando su hermano, Shahbaz Bhatti, ministro de minorías en Pakistán, fue asesinado por ser cristiano y defender su fe.

Ahora, con su libro “La voz de la justicia” quiere demostrar que la muerte de su hermano no fue en vano.

PAUL BHATTI
Exministro de minorías (Pakistán)
“Quise escribir este libro porque quería compartir el mensaje de mi hermano. Tuvo que sacrificar su vida para dar su mensaje”. FLASH 14:36 – 14:49 “Siempre estuvimos muy unidos, yo era el único que podía hacer público su mensaje y su vida. Esta es una herencia que no solo me pertenece a mí, sino a todos aquellos que quieren la paz en el mundo”.

Según Paul Bhatti, en Pakistán generaciones enteras están creciendo bajo la influencia del extremismo, el fanatismo y la violencia. Él cree que se puede evitar.

PAUL BHATTI
Exministro de minorías (Pakistán)
“Una de las armas, de los elementos principales, es el diálogo interreligioso. Con el diálogo debemos librarnos de estos odios, de estas divisiones, de esta violencia que se lleva a cabo en nombre de la religión. Yo creo que ninguna religión enseña la violencia. Dios no es una persona vengativa”.

Pero… ¿cómo es posible perdonar a quienes arrebataron la vida a su hermano en nombre de la fe? Él dice que solo hay una posible respuesta.

PAUL BHATTI
Exministro de minorías (Pakistán)
“No se puede responder a la violencia con más violencia porque si no nunca lograremos la paz, no lograremos ver el fondo de este problema. Creo que es importante que esta sea, no la ‘venganza’, sino un perdón, ya que para perdonar hay que tener coraje y fuerza para que otros entiendan cómo logramos tener un corazón grande”.

Paul Bhatti acude a congresos en en todo el mundo para pedir que se preste atención al drama de muchos cristianos que emigran, también desde Pakistán, en busca de un futuro de paz y prosperidad. Y es que como sucedió a su hermano, son discriminados y perseguidos por sus creencias religiosas.