Jacques Mourad: “Comulgamos escondidos en la cueva y cantamos a la luz”

Con un gran sonrisa el Padre Mourad relata las torturas, vejaciones y sufrimientos sufridos durante su cautiverio en Siria. Se emociona al recordar el Himno a la luz, al igual que hicieron los primeros cristianos hace 2000 años.

Tras huir del Estado Islámico pudo celebrar misa junto con la comunidad de Qaryatayn en la catacumbas entonando las mismas canciones de las primeras comunidades cristianas. Sobrevivió a la reclusión a la que le obligaron los terroristas de Daesh gracias a dos virtudes, el silencio y la amabilidad, repitiéndose siempre “Amad a vuestros enemigos”

Fuente: La Vanguardia