Corredores humanitarios: La fórmula para salvar vidas en medio de la peor crisis de refugiados

Se trata de una iniciativa conjunta de la Comunidad de Sant´Egidio, la Conferencia Episcopal Italiana y varias confesiones protestantes.

Son 25 personas salvadas de una muerte casi segura. Son refugiados y proceden de Eritrea, Etiopía y Sudán del Sur. Han llegado a Italia gracias a los llamados corredores humanitarios y lo han hecho en un avión, no jugándose la vida en una peligrosa travesía por mar o confiando sus vidas a traficantes de seres humanos.

MONS. NUNZIO GALANTINO Secretario General, Conferencia Episcopal Italiana

“Lo hacemos con la esperanza de que continuar, de que ampliar esta experiencia de los
corredores humanitarios, pueda convertirse en una práctica consolidada, pueda convertirse en el camino a través del cual, quien tiene necesidad, pueda realizar su sueño de vivir con dignidad”.

MARCO IMPLAGLIAZZO Presidente, Comunidad de Sant´Egidio

“Nosotros, los italianos, no tenemos miedo de vosotros. Al contrario, os acogemos con gran alegría y cariño. Desde hoy, sois nuestros hermanos”.

Es una iniciativa nacida de la colaboración entre la Comunidad de Sant´Egidio, la Conferencia Episcopal Italiana, la Federación de de Iglesias Evangélicas de Italia y la Iglesia Valdense. En casi dos años estas organizaciones han conseguido traer de modo seguro a más de 1000 refugiados de Oriente Medio, cristianos y musulmanes, sin distinción. Lo importante era socorrer a las personas más vulnerables.

Ahora, este nuevo protocolo ayudará en 2 años a unos 500 refugiados de África como Efrem que se abrazaba así a su hermana Shewa después de 17 años sin verse.

SHEWA

“Yo estoy desde hace muchos años aquí en Italia, casi 11 años. Cuando me fui era un niño y ahora lo encuentro hecho un hombre”.  “Esto es un milagro gracias a este país. Yo estoy bien aquí, me encuentro bien, tengo tantos amigos, tanta familia italiana. Para mí estar aquí es como estar en casa y sé que él se encontrará bien”.

Sus historias son las de quienes han tenido que huir por culpa de regímenes políticos atroces, como el eritreo; de la guerra, como los refugiados que vienen de Sudán del Sur; o de la falta de oportunidades, como sucede en Etiopía.

Muchos son niños, otros personas perseguidas por distintas causas o familias que tienen  un enfermo a cargo como la de Hadiya, somalí. Una de sus hijas padece una enfermedad genética que le impide incluso comer.

HADIYA

“Espero poder vivir mejor y que mis hijos puedan estudiar”. “Me han ayudado en todo. No podía ni hacer la documentación. Estoy tan feliz que no siento ni el cansancio”.

Y es que la familia viajó de Somalia incluso en burro para llegar a Etiopía. Germal, eritreo,
escapó de su país para evitar el férreo servicio militar que muchos han descrito como una
esclavitud. Pasó 9 años en un campo de refugiados en Etiopía. Intentó varias veces llegar
a Europa por vías no seguras hasta que ahora ha podido hacerlo sin poner en peligro su vida.

GERMAL

“Estoy contento y feliz por el día de hoy y por haber llegado legalmente. Espero que mis
amigos que se quedaron en el campo de refugiados tengan esta misma oportunidad”.

Desde que llegan al aeropuerto, estos refugiados comienzan a regularizar su documentación. El Ministerio del Exterior italiano les concede los visados, y el del Interior verifica sus antecedentes.

Los corredores humanitarios son, en definitiva, la solución más humana para personas que simplemente buscan vivir con dignidad.