El Colegio Español de Jerusalén, niñas cristianas y musulmanas que se quieren como hermanas

“Ayudamos a las niñas a no responder al mal con el mal”.

Entramos en un lugar único de la Ciudad Santa. Se trata de un auténtico espacio donde se vive y se aprende sobre convivencia.

Es el colegio Nuestra Señora del Pilar, popularmente conocido como el Colegio Español de Jerusalén, un centro en el que comparten pupitre y estudios niñas palestinas. Son unas 200 alumnas musulmanas y cristianas de todas las denominaciones que conviven en esta pequeña escuela, desde sus primeros años de vida hasta la universidad.

Estas son las alumnas más jóvenes del colegio que dirige la madre Marta Gallo, Misionera Hija del Calvario.

La actividad comienza muy pronto, a las ocho de la mañana. Los docentes reciben a las alumnas aunque no todas llegan a tiempo porque algunas viven en Betania, Ramalla o Belén y para llegar tienen que pasar a diario los controles policiales israelíes. Sin embargo, ninguna dificultad es lo bastante grande como para hacer que estas niñas abandonen los estudios porque, además, en este colegio hay algo que se trabaja tanto o más que la formación académica.

MADRE MARTA GALLO
Directora del Colegio
“Una de las cosas que trabajamos más, además de interesarnos en la instrucción, obviamente, es que salgan amistades buenas, permanentes entre todas las niñas: entre las cristianas, entre las musulmanas y entre las cristianas y musulmanas. Para nosotras todas son iguales. No solo las niñas, con sus distintas costumbres en sus casas. Si vais a la clase a mirar no vais a distinguir quién es quién”.

El trabajo también se extiende a los padres, cristianos y musulmanes, con el fin de hacer del centro una gran familia. Son conscientes de que las pequeñas están rodeadas de un clima de violencia, por eso, cuentan con una clase especial para educar en la paz.

MADRE MARTA GALLO
Directora del Colegio
“Ayudamos a las niñas a no responder al mal con el mal. Ayudamos en todo lo que podemos. No solo en las clases de religión sino también en una clase semanal que tiene cada curso cuyo objetivo es tener cada semana un tema de formación humana y religiosa y allí están todas juntas”.

Elvira es una de las profesoras que imparten estas clases en las que se las enseña a respetar a todos y a cultivar la paz. Es una de las docentes más veteranas ya que trabaja en el centro desde 1974.

ELVIRA ABU ISSA
Profesora
“Si preguntas a las niñas te dirán “somos amigas”, “somos hermanas”. No hay problemas entre nosotras. Por ejemplo, la semana pasada fue el cumpleaños de una niña musulmana. Las demás niñas, cristianas y musulmanas, le compraron un regalo y celebramos en el colegio el cumpleaños. Las niñas se quieren realmente”.

El colegio sigue adelante aunque no sin dificultades. Cobran una matrícula muy pequeña a las estudiantes que, sin embargo, no todas las familias pueden pagar. Por eso, donantes privados y organizaciones como Fundación Promoción Social colaboran para que este oasis de paz en la Ciudad Santa pueda abrir sus puertas cada mañana.