El musulmán que decidió morir junto a sus compañeros cristianos

En febrero de 2015 un grupo de cristianos coptos fueron decapitados en las playas de Sirte (Libia) por terroristas del Estado Islámico. Este hecho causó un gran rechazo en la opinión pública y alertó de los peligros del fundamentalismo.

Los 20 prisioneros cristianos murieron con el nombre de Jesús en los labios, rezando y no renegando de su fe. A ellos se unió un musulmán, Matthew Ayariga, de Ghana, que fue capturado junto a ellos y que podía haberse salvado, pero dijo a los asesinos: “Su Dios es mi Dios”.

En los últimos días los restos mortales de estos cristianos han regresado a sus casas desde Libia en un vuelo con destino a la capital de Egipto, El Cairo. Los restos fueron descubiertos en una fosa común el pasado mes de octubre y reposarán en su tierra.