“Habrá guerra en Tierra Santa mientras quieran las personas. Si quieren, también habrá paz”

Se presentó en Roma el libro, “Leche, miel y falafel”, de la periodista Elisa Pinna.

Estados Unidos ha trasladado su embajada a Jerusalén, una decisión del presidente Donald Trump que se ha saldado con violencia y con mayor crispación aún en una tierra que, en realidad, está llamada a ser la cuna de la paz.

Ante la radicalización de las posturas, se hace cada vez más necesario fortalecer la presencia cristiana para evitar que la situación vaya a peor.

ELISA PINNA
Autora, “Leche, miel y falafel”
“Son nuestras raíces, viven en lugar de donde provenimos y tenemos un lazo especial con ellos pero sobre todo por razones políticas porque son un elemento de diálogo. Están en primera fila de una sociedad que intenta ser plural evitando que termine en manos del fundamentalismo islámico o del fundamentalismo judío”.

Elisa Pinna es periodista, experta en Oriente Medio, y acaba de publicar este libro “Leche, miel y falafel”, en el que explica que la Tierra Santa no pertenece a nadie porque es de todos, un enorme mosaico del que cada tesela debería vivir en paz con la que tiene al lado.

ELISA PINNA
Autora, “Leche, miel y falafel”
“Esta gran riqueza, en lugar de mezclarse en una única sociedad común única, crea divisiones y crea rencores. Es la tendencia de cada comunidad a vivir un poco para sí mismas, con una visión propia de las tradiciones, de su historia, con su propia narrativa”.

Por eso, los cristianos juegan un papel fundamental como puente entre dos pueblos que parecen destinados a odiarse. De ahí que sea más necesario que nunca ayudarles para que se queden.

DAVID-MARIA JAEGER
Franciscano
“Con el ejercicio de la caridad política, es decir, influir sobre los gobiernos de occidente para que se comprometan a ayudar a buscar una paz política en la tierra de Jesús”.

El padre David-Maria Jaeger, que acudió a la presentación del libro, conoce perfectamente Tierra Santa, sobre todo, porque nació en Tel Aviv, en el seno de una familia judía. Se convirtió al catolicismo y se hizo franciscano. Por su experiencia, cuenta con una fórmula sencilla y a la vez casi irrealizable para resolver el problema.

DAVID-MARIA JAEGER
Franciscano
“Todo es posible. La guerra la hacen los hombres, no es un desastre natural. Si los hombres quieren harán la guerra, si quieren llegarán a la paz. Todo es posible. Basta que se quiera, que ambos lados quieran”.

Ahí está el gran reto que sus ciudadanos tienen que afrontar. Encontrar una forma de convivir que no implique sometimiento de unos sobre otros sino libertad para todos los pueblos que conforman Tierra Santa.