Una joven testigo de la fe

Meriam Ibrahim Ishag tenía 8 meses de embarazo, pero su apariencia no decía nada más. Tenía los ojos vidriosos y fijos mientras escuchaba en la corte su sentencia. ¿La razón? Se había negado a convertirse al Islam y, por lo tanto, merecía un duro castigo.

El caso de la joven mujer sudanesa detenida junto con su hijo, ha mantenido a millones de personas en suspenso durante meses. Todo comenzó con la denuncia de un pariente que decidió acusarla de apostasía. Fue sentenciada a 100 latigazos por adulterio al haberse casado con un cristiano, pero no solo eso. También tiene una sentencia de muerte por ahorcamiento por negarse a abjurar de su fe cristiana.

Meriam dio a luz a su hija en prisión y siempre ha continuado luchando por su libertad. Ella no era consciente de que se había convertido en un símbolo de la persecución de los cristianos en el mundo. El Papa Francisco, hace unos años, recordó a esta mujer de 27 años, llamándola una gran testigo de la fe. Ahora, la periodista italiana Antonella Napoli pone los eventos en blanco y negro publicando un libro en español que sigue paso a paso la historia con final feliz de Meriam.

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