Una comunidad abierta a todos

Actualmente no hay tensión en el Kurdistán iraquí, pero la emergencia de refugiados, causada por la guerra contra el ISIS y la inestabilidad interna en Irak, no ha terminado. Para afirmar esto, está el padre Jens Petzold, un religioso de Mar Musa (la comunidad fundada por el padre jesuita Paolo Dall’Oglio, quien murió en Siria), desde hace años en el Kurdistán.

“Durante tres años – observa el Padre Jens – hemos acogido en nuestra comunidad de Sulaymaniyya a los refugiados cristianos que huyeron ante el avance de las milicias del Estado islámico. En el período más crítico, 250 hombres, mujeres y niños durmieron, comieron y vivieron con nosotros.

El Kurdistán ha logrado acoger a 1.700.000 desplazados internos y refugiados. Sólo en la zona de Sulaymaniyya se encontraban 200.000 personas, entre ellas cinco mil cristianos. Ante esta emergencia, el Padre Jens y los numerosos voluntarios que se alternan en su comunidad están involucrados en varios proyectos. La más importante de ellas es la escuela de idiomas y el teatro. “Estamos pensando -explica el religioso- en crear una escuela popular. Y, además de los cursos de idiomas, enseñar otras enseñanzas: historia, filosofía, literatura. Queremos brindar y ofrecer estas actividades a todos: kurdos, refugiados, refugiados. No se distingue entre fe y etnia.

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