Refugiado de Siria sobre la guerra en su país: Ayudad con comida, no con armas

Jalal es un refugiado de Siria. Dejó su casa en Alepo, durante la guerra, y llegó a Roma en noviembre de 2018.

Desmiente que la guerra en su país este terminando, como muchos piensan.  Dice que todavía hay personas que huyen de Siria porque se sienten inseguros e incapaces de recomenzar.

JALAL
Sirio
“Queremos volver y construir nuestro futuro pero creo que será difícil volver. FLASH. Ya son ocho, nueve años de guerra y todavía no ha terminado. He perdido ocho años de mi vida solo esperando”.

Jalal recuerda cómo la guerra ha dejado a muchas familias separadas, con sus miembros repartidos por todo el mundo.

Cree que la guerra ha sido causada por elementos externos al país, elementos políticos y cree que es responsabilidad de la comunidad internacional invertir en la reconstrucción del país. Hay que ayudar a los sirios a retomar el control de su futuro.

JALAL
Sirio
“No nos ayudéis con las bombas, misiles, ametralladoras, carros armados. Mejor dad comida o dinero para las personas necesitadas”.

Jalal recuerda cómo antes de la guerra la gente vivía en paz. Él perdió a su abuela y amigos y ahora está lejos de casa.

La Comunidad de San Egidio ayudó a traer a Jalal a Roma. Es una organización cristiana centrada en la ayuda fraterna. Ayuda a quienes viven en las periferias de la sociedad.

JALAL
Sirio
“Es una vía muy segura y eso es muy importante. Esto es gracias a que conocen bien a las personas que traen consigo. Nos sentimos seguros, no nos sentimos a la deriva. Venimos en avión y de modo legal. Aquí tienen programas para nosotros; una escuela que nos permite aprender el idioma, una casa donde estar y preparar nuestro futuro paso a paso”.

Tras las tragedias de los refugiados fallecidos en el mar, la Comunidad de San Egidio junto a las Iglesias Protestantes de Italia, crearon los llamados “Corredores humanitarios”. Es una respuesta a la crisis que sigue la línea propuesta por el Papa: recibir, proteger, promover e integrar.

En 2017 ayudaron a más de 1.000 refugiados sirios a dejar Líbano.

A pesar de las dificultades de rehacer su vida en Europa, Jalal espera empezar una nueva vida y reconstruir su futuro.