“Los cristianos de Corea del Norte sufren torturas y privaciones inimaginables”

El Papa Francisco calificó como “un buen ejemplo de cultura del encuentro” el reciente acercamiento entre Donald Trump y Kim Jong-un.

FRANCISCO 
“Saludo a los protagonistas y rezo para que un gesto tan significativo constituya un paso más en el camino de la paz.”

La reunión de los dos líderes rebaja la tensión internacional y plantea hasta qué punto será posible una progresiva apertura de Corea del Norte al mundo, algo que podría suponer además el fin de la persecución religiosa en el país contra comunidades como la cristiana.

Ayuda a la Iglesia Necesitada califica este encuentro como positivo, pero al mismo tiempo pide cautela. Estiman que entre 100.000 y 400.000 cristianos viven en la clandestinidad en Corea del Norte.

MARTA PETROSILLO
Portavoz, Ayuda a la Iglesia Necesitada (Italia)
“Sin duda este encuentro es un hecho positivo pero lógicamente también debemos mantener cierta prudencia. Corea del Norte, como veis detrás de mí, está marcada en negro. Es uno de los países del mundo donde más se niega y persigue la libertad religiosa”.

La Santa Sede y Corea del Norte no mantienen relaciones diplomáticas. La última vez que una delegación del Vaticano viajó al país fue en 2002. Incluso pudieron celebrar una misa. Desde entonces, la situación no ha mejorado para los cristianos.

Según los que han logrado escapar del país y ahora vivien en Corea del Sur explicaban a Ayuda a la Iglesia Necesitada que, “los lugares de culto controlados por el Estado solo existen para que los visitantes extranjeros se lleven una impresión positiva de libertad religiosa”.

MARTA PETROSILLO
Portavoz, Ayuda a la Iglesia Necesitada (Italia)
“Sabemos que hay muchos campos de trabajos forzados donde los detenidos cristianos sufren torturas y privaciones inimaginables”.
“La comunidad en Corea del Sur está dividida. Hemos tenido la posibilidad de hablar con personas de allí y hay muchos que imaginan que este encuentro entre Trump y Kim Jong-un es una operación de maquillaje para limpiar la imagen de Corea del Norte”.

Desde Ayuda a la Iglesia Necesitada aseguran que, salvando las distancias, quizá algún día el Vaticano pueda ejercer en Corea del Norte el mismo papel que jugó Juan Pablo II en Cuba, cuando pidió a sus gobernantes que se abrieran al mundo.

Hay tímidos gestos que ofrecen esperanza. Como la invitación para visitar Corea del Norte que Kim Jong-un hizo llegar al Papa a través del presidente surcoreano. Un ofrecimiento que Francisco podría aceptar aprovechando su posible viaje a Japón en noviembre.