Una madre siria, cuyo hijo fue asesinado, se apoya en su fe: “nuestras raíces deben estar arraigadas en Dios”.

Esta madre Siria, lejos de desesperarse por la muerte de su hijo, ha encontrado un gran apoyo en su fe para sobrellevar el tremendo dolor de la pérdida: «Como cristianos, creemos en la resurrección, y después de unos meses de reflexión y meditación sobre la vida después, en el reino de Dios, aprendí que los muertos nos ven, escuchan y nos sienten. Y descubrí que por encima de todo lo demás podía estar orgullosa de mi hijo».

Esta mujer compara su fe con las raíces de un árbol, que lo sustentan en las tormentas: «Cuando enfrentamos las tormentas de la vida, debemos pararnos como un árbol fuerte, con las raíces hundidas profundamente en el suelo. Nuestras raíces deben estar arraigadas en Dios. Debemos sobrellevar el cambio y el dolor con confianza en su Amor”.

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