La violencia continúa en el norte de Nigeria, mientras la Iglesia promueve la acogida y el diálogo

“Boko Haram es solo uno de los problemas serios. Desde hace algún tiempo, ha habido enfrentamientos entre Tivs y otros grupos étnicos como Chamba y Kuetp. Se enfrentan entre sí por la posesión de la tierra. Luego hay un antiguo conflicto que caracteriza nuestra área, que es entre los ganaderos (en su mayoría musulmanes) y agricultores (generalmente cristianos). Ha habido muchas muertes y muchos civiles se han visto obligados a huir. A todo esto, se suma el fenómeno del secuestro muy frecuente que, como en toda Nigeria, ocurre a menudo creando más tensión».

El obispo de Bauchi, Mons. Hilary Nanman Dachelem, entrevistado por Agenzia Fides, explica la situación en el noreste y noroeste de Nigeria, donde la violencia continúa sin interrupción desde hace más de un año, mientras la Iglesia trabaja para acoger a los desplazados y promover el diálogo y la paz.

“Mi diócesis – explica el obispo -, está ubicada en el noreste del país y reúne a dos estados, Bauchi y Gombe. En total, 10 millones y medio de personas viven allí. La mayoría es de fe islámica (90%), el resto, un el 8% son protestantes y solo el 2% son católicos. Desde 2009, toda el área se ha caracterizado por la presencia de Boko Haram y sus ataques terroristas. Se estima que miles de personas han sido asesinadas y más de 3 millones desplazadas. Cualquier tipo de educación que no sea estrictamente islámica está prohibida para Boko Haram. Los niños, a una edad muy temprana, son enviados a escuelas coránicas en otras ciudades y confiados a maestros fanáticos y ciertamente no calificados para la enseñanza. Esto perpetúa su vulnerabilidad y aumenta sus tasas de analfabetismo»

Las iglesias trabajan sin descanso en el campo de la hospitalidad y el diálogo. También hay varios casos de colaboración interreligiosa para promover la paz y salvar vidas. “Algunos campamentos de refugiados son administrados directamente por las Iglesias. Uno de los casos más llamativos es el de la Catedral de San Patricio en Yola, en el Estado de Adamawa (extremo este). Allí, el obispo Stephen Dami Mamza alberga a más de 800 personas en el perímetro de la catedral. Pero tenemos muchos casos de campos en que están presentes cristianos de diferentes confesiones y musulmanes, un ejemplo de diálogo muy bueno». La Iglesia además es protagonista en el papel de defensor y facilitador del diálogo social y religioso: “A menudo organizamos reuniones, talleres o conferencias, concluye Mons. Hilary Nanman Dachelem – con el propósito de promover la reunión pacífica. (…) Nuestras excelentes relaciones con otras religiones son un viático para ayudar a aliviar la tensión y evitar enfrentamientos»

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(AP Photo/Ben Curtis)