Misionera salva a niños en peligro de muerte por brujería

Stan Mumuni fundó las Hermanas Marianas del Amor Eucarístico en Ghana hace 6 años. Ha salvado a decenas de niños desde hace más de una década.

Desde hace más de 11 años, la religiosa Stan Mumuni rescata a niños amenazados de muerte en Ghana. Son niños con malformaciones o enfermedades graves. Su gran amenaza es la brujería y la superstición, pues les acusan de atraer la mala suerte.

SOR STAN MUMUNI
Fundadora, Hermanas Marianas del Amor Eucarístico
“Por ejemplo, si un niño es mudo ellos creen que habla con fantasmas, que se comunica con espíritus. Si hay alguna desgracia en el pueblo, se atribuye a este niño que nace con malformaciones”.

También si una mujer fallece en el parto, el recién nacido es visto como un «brujo» que mató a su madre. En el caso de gemelos, uno es visto como «bueno» y el otro como «malo», y como no saben quién es quién, los matan a ambos.

Sor Stan Mumuni dice que su labor ha sido muy difícil. Como no tenía recursos, ha tenido que pedir comida y medicamentos para los pequeños. Pero ha mantenido su misión gracias al apoyo la comunidad local, tanto cristianos como musulmanes.

SOR STAN MUMUNI
Fundadora, Hermanas Marianas del Amor Eucarístico
«Los musulmanes vienen a la casa y dan donativos y ayudan a los niños. Me dicen: ‘Tú conoces a Dios. Tú estás sirviendo a Dios. Tú estás haciendo la voluntad de Dios».

Dice que su comunidad se basa en acoger al otro y respetar las diferentes creencias. De hecho, ayudan tanto a niños musulmanes, cristianos y los que siguen la brujería.

SOR STAN MUMUNI
Fundadora, Hermanas Marianas del Amor Eucarístico
«No discriminamos a quienes necesitan venir a esta casa. Sin la ayuda de otros, nadie tendría futuro. Sabemos que es así y por eso nos vemos como una gran familia».

La hermana Stan dice que el punto principal de su misión es dar una mejor vida a estos niños inocentes, destinados a morir por la «ignorancia” en Ghana».

Antes de la llegada de la pandemia, viajaba por el mundo para buscar donaciones. Pero ya no puede. Por eso, pide oraciones y apoyo material para seguir ayudando a estos niños y a las 10 religiosas de su comunidad que hacen este trabajo esencial.